sábado, 11 de octubre de 2014

EL EBOLA DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA



Un cuerpo yace sin vida en las calles de Liberia tras haber contraído el virus del ébola

EL EBOLA DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA

Más allá del triste desenlace del misionero Manuel Lopez Viejo, fallecido por ébola y de la contaminación de esa enfermedad por la enfermera Teresa Romero, que fue una de las sanitarias que trataron al fallecido, lo que ha dejado bien claro esta crisis, es el muro insalvable que separa a la castaza política del resto de la ciudadanía. Un muro llámese de la vergüenza, tan elevado y hostil, como las vallas de Melilla, las de Ceuta o aquel muro de Berlín, que al lado del cordón defensivo que estos desalmados han tejido a su alrededor para escaquearse de sus responsabilidades, se me antojan casi livianas e irrelevantes. Si repulsivas fueron las declaraciones de Javier Rodriguez, el consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, echándole la culpa del contagio a la misma enfermera, a la que llamó incluso embustera, no menos lo fueron las de Salvador Victoria, el portavoz del gobierno PP de la Comunidad de Madrid o de Rubén Moreno, portavoz de sanidad del PP en el Congreso. Todas ellas en la misma dirección, quiero decir, en la del escaqueo más burdo y detestable. Porque ha sido esa la razón, la única se diría, el levantar un cordón sanitario defensivo, una barrera de protección infranqueable a su alrededor, para que la crisis no les afectara. Un incalificable ejercicio de cinismo, de cobardía trapera al más puro estilo siciliano y de vomitiva desvergüenza. Este es, ha sido, el barómetro definitivo que marca la auténtica catadura moral de esta casta putrefacta e inmoral y de su verdadero valor como servidores públicos. Un estercolero de detritus, cuyo único objetivo que les mueve es la pervivencia como casta por encima de cualquier otra consideración. Para la ciudadanía queda el desprecio infame, el ninguneo falaz y la burla grotesca, como se ha demostrado. Somos masa amorfa a la que estos miserables utilizan a su antojo como y cuando quieren; y en este AVE de la infamia, viajan todos, los unos y los otros, no se escapa ni uno. Quien no quiera verlo es que está ciego... En España, en efecto, tenemos el ébola, pero más allá del bacteriano importado de Africa, tenemos el évola (con V) politico, social y económico que padecemos. La verdadera pandemia que se está llevando a muchÍsimos ciudadanos al hoyo, de la manera más sórdida y silenciosa. Los virus, en este caso, y sus cepas virales, si son conocidos y además, tienen nombre y apellidos. Y debo decir, aunque muchos lo duden, que para esta plaga de évola, si que hay vacuna y protocolo para su tratamiento. Los franceses la pusieron en práctica hace 250 años y funcionó.

1 comentario:

Agustin dijo...

Muy de acuerdo contigo amigo, este asunto huele ya demasiado y está dando de comer a muchos parásitos.
Un saludo