viernes, 17 de octubre de 2014

GINEBRA NO ERA LA MUJER DE ARTURO





Estos papagayos del nazio catalán, ni tienen sentido del ridículo, ni tienen sentido de la vergüenza, ni nada que se le parezca. Los independentistas catalanes, al no tener principios !para que los quieren! suelen carecer del más elemental sentido de la ética, de la dignidad y del decoro. Eso si, rodeados siempre de una estética y una plasticidad que una vez rayara y otra también, el esperpento; y cuyo único fin, como se ha visto, no era otro que dar el pego a la candorosa y vocinglera ciudadanía que les apoya en sus quimeras. Recuerden la pomposa firma del "decreto" de la convocatoria oficial del referendum soberanista del 9N hace unos días...Un sainete donde el honorable President, el rey Arturo de la Catalonia Kingdon, rodeado por toda una corte de vasallos, estampaba su firma en el pergamino que se hallaba dispuesto sobre la mesa. Una mesa, que al contrario de aquella otra redonda, a mi se me antojaba cuadrada y coja. Eso si, todo hay que decirlo, dentro de una ceremonia revestida de gravedad y rodeada de una liturgia y pompa tan transcendental, que para si quisieran en la corte aquella de Arturo, el verdadero, digo...A partir de aquí, las semejanzas con el ingles, se me antojan bastante dudosas...Aquí, el Lancelot catalán es vizco, y la dama a rescatar, aunque también se llamaba Ginebra, en Catalonia Kingdon, Ginebra solo era un enclave geográfico, un accidente territorial, un enjuague de urgencias para simular, tapar o encubrir, el trasvase incalculable de pasta robada hacia sus bancos...Mientras el vodevil se daba dentro, fuera, el griterio de la masa se hacía ensordecedor...!Ara va en serio!...clamaban las huestes soberanas...!Per fí s' acabat l' Imperi Espanyol!, !Ja som lliures!...Pobres ilusos. Embargados por una emoción indescriptible, no se dieron cuenta que estaban siendo victimas de una clavada histórica como jamás vieran los siglos. Joer, que me dieron ganas de plantarme en Cataluña y montarle a la casta secesionista una cruzada del copón por la Independencia. Y es que no se puede tomar el pelo a la ciudadanía de esa manera, por muy primaveras que sean.